lunes, 3 de mayo de 2010

De cómo ser todo igualitos en la escuela, o inhibir a la gente creativa

La creatividad tiene un lugar muy especial en la humanidad. Ahí tenemos a los artistas, que son grandes creadores como un Dalí, una Frida Kahlo, o un Picasso. También tenemos a los Bob Dilan, los Beatles o incluso los U2. Pero no solamente hay gente creativa en las artes, también en las ciencias y la tecnología. Por ejemplo, tenemos a Einstein y su teoría de la relatividad, o a Watson y Crick y la conformación de la doble hélice del DNA, o simplemente el desarrollo del velcro o los post it.

Después de meditarlo un poco cualquiera diría que la creatividad es un valor que debemos de cuidar y estimular en nuestros niños desde pequeños, porque uno nunca sabe si tiene en sus manos al próximo Da Vinci y lo está echando uno a perder. En realidad pues, lo mínimo que tendríamos que esperar es que los maestros estuvieran súper preparados para recibir a estos garbanzos de a libra. De hecho, los propios maestros dicen que les encanta tener niños creativos en clase.

La escuela y la creatividad

Pues recientemente me topé con un artículo bien interesante cuyo título en si ya despierta el interés: La creatividad: un valor o una carga en el salón de clases, por Westby y Dawson y publicado en el Creativity Research Journal en 1995.

Estos autores realizaron dos estudios para evaluar la percepción de los maestros sobre los estudiantes creativos. En el primero establecieron las características prototipo que deben tener los niños creativos. Para esto les pidieron a estudiantes universitarios que calificaran las características que los niños creativos debían de tener de acuerdo a investigaciones previas. Les dieron una lista de 50 adjetivos y frases y les pidieron que las calificaran de acuerdo a la pregunta de qué tan característico sería ese adjetivo sobre un niño creativo de ocho años de edad. Una vez obtenida dicha lista los investigadores tomaron los 10 ítems asociados a la mayor creatividad, y los 10 ítems menos asociados a la creatividad. Posteriormente le pidieron a un grupo de maestros de primaria que evaluara a su estudiante favorito con esta lista de 20 ítems usando una escala de 9 puntos que fue desde lo menos descriptivo (1), hasta lo más descriptivo (9). También se les pidió que evaluaran a su estudiante menos favorito. Obviamente la mitad de los maestros comenzó con el más favorito y la otra mitad con el menos favorito.

¿Y que encontraron?

El resultado de las evaluaciones de los maestros indicó que había una correlación entre el estudiante favorito y el proceso creativo. Hasta aquí uno podría pensar que en efecto, los maestros aprecian tener a los alumnos más creativos, y estos son sus favoritos. Esto sería excelente si no fuera porque la correlación ¡fue negativa!, es decir, mientras más creativo el chavo, menos favorito. De hecho también encontraron una correlación, esta si positiva, entre el niño menos favorito y la creatividad. Es decir mientras más creativo…. menos favorito, o en otras palabras, si eres creativo, vete preparando para caer de la gracia del maestro.

Los autores encontraron además un dato bien interesante: los maestros tienen una opinión diferente a la encontrada por investigadores –y los estudiantes universitarios- en el campo de la creatividad sobre las características de los niños creativos. Por ejemplo, según los maestros los niños que no se conforman, o que son emocionales, o que son impulsivos, o que quieren seguir sus propias reglas, o que no conocen sus propias limitaciones y tratan de hacer lo que otros consideran imposible, esos niños no son creativos. En cambio para ellos adjetivos como sincero, responsable, bien educado, confiable y lógico si son adjetivos asociados a la creatividad. Los autores notan que esos adjetivos no han sido asociados en ningún estudio previo con la creatividad.



El preferido de mi maístra.

Básicamente se pueden sacar dos conclusiones de este estudio. Si utilizamos las características ya reconocidas sobre la creatividad, entonces los maestros consideran una carga tener alumnos creativos en su salón, siendo estos alumnos los que menos les agradan. El segundo punto es que parece que los maestros tienen una concepción errónea de lo que son las características de la creatividad. Pareciera que más bien ellos piensan que los niños creativos son los bien portados que obedecen a la primera y hacen lo que les dicen los maestros. Claro que eso explica porque los maestros dicen que les gusta tener niños creativos en el salón.

Órale, no sobresalgas! O todos coludos o todos rabones!

Pero, ¿te puedes imaginar a un Dalí dibujando al elefantito igualito a como lo quiere la maestra?, ¿qué valor tiene eso? O a un Copérnico que escribiera en su examen que el sol gira alrededor de la tierra porque es lo que estaba en los libros! En efecto esos individuos brillantes de los que la humanidad se siente tan orgullosa, muy probablemente tendrían hoy problemas en la escuela. De acuerdo a una revisión publicada en el 2008 en el Creative Research Journal escrita por Kyung Hee Kim de la Eastern Michigan University, un altísimo porcentaje de niños sobresalientes (gifted en inglés) tienen un pobre desempeño en la escuela, y alrededor de un treinta por ciento de los niños que abandonan la escuela, pudieran ser de esos genios. ¿No me crees?, pues para muestra basta un botón. Einstein, uno de los mayores genios de la Humanidad, fue corrido de la escuela debido a su naturaleza rebelde.



Total que es cierto, tener a un cuate súper creativo en el salón representa un reto que nos cuesta mucho aceptar. Sin embargo, a poco no sería padrísimo tener una escuela que no solo aceptara a esos chavos, sino que además los cobijara en sus intereses, y les diera libertad, y los cuestionara aún mas, y …. Sigamos soñando!


1 comentario:

  1. Es importante dejar que los niños creativos se desarrollen a plenitud, pero al parecer el sistema educativo no esta totalmente preparado para ello.

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