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viernes, 26 de marzo de 2010

¿Puede la chispa de la creatividad infantil ser recapturada?

Esta es una pregunta que nos hemos hecho por generaciones. Cada vez que escucho una anécdota de la creatividad infantil no me queda más que sonreír de gusto. El otro día mi mujer llegó platicándome lo que acababa de pasarle al dar clase. Les pidió a sus alumnos de 5 años que pasaran a dibujar palabras que comenzaran con cada una de las letras del abecedario y dijeran que eran. Pasaron los primeros niños dando las típicas respuestas que les enseñamos… para la letra “A”, un avión, la “B” una ballena, la “C” un caracol, y así hasta que llegaron a la “E”. Se levantó un niño que se llama Nacho, se dirigió al frente del salón, y después de quedarse unos instantes mirando fijamente el pizarrón comenzó a dibujar unos rayones sin sentido. Entonces mi mujer le preguntó, ¿Qué es eso Nacho?, él se quedó callado unos segundos, y entonces contesto: Extraño, es algo muy Extraño.

           

Another brick in the wall

Este tipo de respuestas creativas se van extinguiendo a medida que crecemos en un medio educativo tradicional. Alguna vez Albert Einstein dijo: “It is almost a miracle that modern teaching methods have not yet entirely strangled the holy curiosity of inquiry; for what this delicate little plant needs more than anything, besides stimulation, is freedom“. Lo cual puede ser resumido en la frase célebre de Picasso: Cada niño es un artista. El problema es cómo seguir siendo un artista una vez que hemos crecido.

En busca de la infancia perdida.

En un estudio reciente titulado “Child´s Play: Facilitating the Originality of Creative Output by Priming Manipulation”, los investigadores Darya Zabelina y Michael Robinson de North Dakota State University investigaron si es posible reencontrarse con esa chispa creativa mediante una manipulación experimental. En su estudio participaron 76 estudiantes universitarios, los cuales fueron divididos en dos grupos. Al grupo control se le pidió que escribieran que harían el resto del día si se cancelaran todas las clases. En la situación experimental se les pidió exactamente lo mismo que al grupo control, excepto que se les dijo que imaginaran que tenían 7 años de edad. Una vez terminada esa fase del experimento, se les aplicó a ambos grupos una prueba de creatividad (la prueba de Torrance de pensamiento creativo) que mide cuantas ideas significativas y relevantes se dan en respuesta a un estímulo, a cuantas categorías diferentes pertenecen esas ideas, y que tan poco comunes y elaboradas son. Los resultados fueron fascinantes. El grupo al que se le pidió imaginarse como niños exhibió mayores niveles de creatividad que el grupo control.

A pensar como niños.

Esto sugiere que tal vez los años nos van metiendo la mente en una caja formada por la experiencia y la educación formal. No que esto sea necesariamente malo, pero como dirían los gringos, a veces tenemos que pensar “outside of the box”. Tal vez ahora que vienen las vacaciones podamos tomarnos unos días y hacer una regresión mental a nuestra infancia. Quién sabe, a lo mejor se nos ocurre una idea que termine en Science o Nature…. Claro, tomando en cuenta lo que decía Louis Pasteur: “Dans les champs de l'observation le hasard ne favorise que les esprits préparés” algo así como “en el campo de la observación la suerte sonríe solamente a las mentes bien preparadas”.


viernes, 19 de marzo de 2010

Malo pa´la cantada desde chiquititito, o de porque no voy al karaoke.

Como algunos ya sabrán la semana que entra es la semana mundial del cerebro. Y el tema de esta ocasión es la música. Cómo ya me había apuntado para dar una plática, pues decidí darla sobre algo que me ha intrigado desde hace algunos años. El tema que escogí fue el del “Oído Absoluto”. Y tal vez se preguntaran que es eso que más bien suena a marca de Vodka para músicos. Pues resulta que hay algunas personas que son capaces de identificar cualquier nota musical sin la ayuda de una nota de referencia, o que son capaces de producir cualquier nota que se les pida sin tener que usar ninguna ayuda externa, como podría ser un diapasón. A esta capacidad se le llama oído absoluto, y es conocida en inglés como “perfect pitch”, o “absolute pitch”.

¿Las diferencias están en el oído o en el cerebro?

Si tú crees que tu tío el orejón es buenísimo para la música, déjame darte la mala noticia. En realidad el oído en sí no tiene nada que ver con que una persona tenga oído absoluto. Investigadores en el campo de las neurociencias han encontrado que es en el cerebro donde sí existen diferencias entre las personas que tienen oído absoluto y aquellas que no lo tienen. Gottfried Schlaug y sus colaboradores de la Universidad Heinrich-Heine de Alemania publicaron en la revista Science que músicos con oído absoluto tenían un plano temporal más grande (banco superior del lóbulo temporal) en el hemisferio izquierdo que en el derecho. De hecho, estudios con imagenología funcional del cerebro han demostrado que la intensidad de la respuesta hemodinámica en dicha área cerebral correlaciona tanto con la habilidad de oído absoluto, como con la edad en la que se comenzó el entrenamiento musical. Obviamente también se ha descubierto que músicos con buen oído relativo (los que con ayuda externa, como un diapasón, pueden reconocer o generar las notas) no tienen esa asimetría, aunque hubieran empezado su entrenamiento musical desde muy pequeños.


¿Entonces ya me amolé?

En efecto, parece ser que uno nace con el oído absoluto, o por lo menos existe una predisposición genética que al ser combinada con un entrenamiento musical a una edad temprana dan lugar a una mayor proporción de sujetos con oído absoluto. Esto se ha concluido después de analizar que la proporción de sujetos con oído absoluto es 15 % más alta en estudiantes en escuelas de música que en músicos amateurs.

Mi oído de artillero para las notas

Pues resulta que yo no tenía idea de mi discapacidad auditiva hasta que fui invitado a participar en un coro universitario cuando todavía pasaba por mis años mozos. Ahí me encontré con la triste realidad. Por más que mis cuates me daban el tono, pues nomas nunca jamás lo encontré. Ahora cada vez que viene la cantada en el karaoke ya solo me resta cavilar si mi oído de artillero para las notas se debe a que mi Padre nos ponía a escuchar música sincopada, o de plano el gen del oído absoluto no corre por mis venas. Oh tal vez se deba a ambas razones….

Tú, ¿que opinas?

viernes, 12 de marzo de 2010

¿Que pensamos que los demás están pensando? O de cómo surgen los malentendidos entre David y Victoria Beckham.

Imagina el siguiente escenario: María esconde una muñeca en una canasta y luego se sale del cuarto. Mientras María no está, su Mamá recoge la muñeca y la guarda en el armario. Cuando María regresa a buscar la muñeca, ¿A dónde crees que va a ir a buscarla? Si les representas esta historia a niños de tres años, ellos te van a decir que María va a ir a buscar la muñeca al armario, donde la guardó la Mamá. Es decir, los niños de esta edad todavía no se dan cuenta que como María no vio a su Mamá cambiar la muñeca de lugar, entonces va a ir a buscarla a donde ella la escondió, no a donde nosotros sabemos que su Mamá la puso. Pero, a partir de los 4 años, los niños típicamente te van a contestar de forma correcta, es decir, que María va a ir a buscarla a la canasta, a donde ella la dejó.

Este tipo de experimentos (la prueba descrita se llama la prueba de Sally-Anne) exploran lo que se conoce en inglés como “false-belief understanding”, algo así como el entendimiento de las creencias equivocadas. Estos son un componente muy importante de lo que es la Teoría de la Mente, la cual es la habilidad para atribuir estados mentales a sí mismo, o a otros individuos. En otras palabras, que uno puede atribuirles a otros individuos estados de creencias, deseos o intenciones. En realidad lo que está de fondo es que uno les atribuye una mente a los demás individuos, y como pensamos que esa mente es similar a la nuestra, pues le podemos atribuir cualquier estado mental que nosotros mismos hayamos experimentado.

En el número de Febrero de este año del Trends in Cognitive Sciences, los doctores Baillargeon, Scott y He de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, publicaron una revisión acerca del entendimiento de creencias falsas en infantes titulada “False-belief understading in infants”. ¿Por qué es importante estudiar cuando los niños logran entender que individuos pudieran tener y actuar en consecuencia a creencias falsas? Los autores dan dos razones. Primero porque el entendimiento de las creencias falsas provee evidencia para la habilidad de considerar la información disponible a un individuo cuando interpreta y predice las acciones del individuo, aun y cuando esta información sea incompleta o imprecisa. Y en segundo lugar porque la edad a la cual los niños pueden atribuir por primera vez creencias falsas señalan la edad a la cual el subsistema psicológico de razonamiento necesario para computar esos estados mentales se hace operacional.

En esta revisión los autores sugieren que los niños, incluso de dos años de edad, ya comienzan a mostrar evidencias del entendimiento de creencias falsas. Esto lo lograron saber midiendo hacia donde volteaban a ver los niños (por ejemplo si volteaban a ver el closet o la caja), en vez de preguntarles verbalmente que es lo que pensaban. Los investigadores creen que los niños de estas edades fallan al responder verbalmente porque no logran inhibir la respuesta verbal que tiene una prepotencia sobre los nuevos procesos que apenas están madurando en su cerebro.

La teoría de la mente no solo se aplica a niños, también podemos ver su utilidad cotidianamente. Yo creo que incluso nos pudiera ayudar a entender gran cantidad de malentendidos en los matrimonios. Por ejemplo, ¿qué opinas de la siguiente secuencia de imágenes?

Platicando con mi esposa, ella me dijo que era obvio lo que David Beckham estaba pensando y que entendía perfectamente la actitud de su esposa Victoria. Yo en cambio, sabedor de las dificultades experimentales para lograr una buena conclusión en cualquier experimento, le dije que difícilmente podríamos saber que pasaba por la mente de David mientras veía el partido. ¿Qué tal si estaba evaluando las probabilidades de encestar una pelota de basquetbol, versus las de anotar un gol de tiro libre?. Esos son cálculos difíciles de hacer, por lo que posiblemente tenía la mirada perdida sin enfocar en ningún lugar en específico. Mmmmm… no creo, me dijo mi mujer, todas sabemos lo que los hombres piensan. Ah caray..., esa sí que es toda una teoría de la mente!

viernes, 5 de marzo de 2010

Echando un vistazo a tu cerebro para saber que cereal te gusta más (¡o por Quién vas a votar!).

Como he mencionado en blogs anteriores, la técnica de resonancia magnética funcional es un instrumento formidable para entender cómo funciona el cerebro. Bueno, pues en el número de Marzo de este año de la revista Nature Reviews Neuroscience se publicó un análisis del posible papel de esta herramienta en la mercadotecnia (o como dirían algunos conocidos que están en el ramo, el “marketing”). Básicamente a las compañías les interesa saber si el producto en el que van a invertir millones de pesos va a ser rentable. Es decir si ese producto se va a vender o no. No soy experto en el tema, pero supongo que el mismo interés se tiene para saber si la gente va a pagar por ver una película, a que si la gente va a comprar una marca determinada de jabón, o incluso de un automóvil. Actualmente este tema del análisis cerebral para saber si un producto va a ser adquirido o no está comenzando a ser de gran interés, tanto que ya se acuño el término de “neuromarketing”, para denominar a los estudios que utilizan imagenología cerebral para determinar si a la gente le gusta un producto o no.


Una de las medidas más importantes en este nuevo campo es sí estarías dispuesto a pagar por algo (en inglés: willingness to pay). Esto se ha estudiado ya con imagenología cerebral. Por ejemplo, en un experimento los voluntarios podían ofertar en una subasta el derecho a comer antojitos durante el experimento. Se encontró que su disposición a pagar estaba correlacionada con los niveles de actividad de unas regiones de la corteza cerebral llamadas corteza orbitofrontal medial (COF) y corteza prefrontal. Activaciones en COF también se han encontrado cuando se anticipa un sabor agradable, cuando se ven caras bonitas, cuando se escucha buena música, se recibe dinero o se experimenta una recompensa social. Por lo que se cree que está relación de la actividad de COF con la anticipación de eventos gratificantes, el consumo de bienes agradables y la disposición a pagar por algo, pudiera sugerir que la representación de la utilidad esperada pudiera depender en parte de sistemas que evalúan la calidad de la experiencia del consumo. Esto sugiere que los estudios de neuroimagen si pudieran ser útiles para medir las preferencias.

Bueno, pero ¿qué más se puede hacer con el neuromarketing?

Los autores mencionan también otros posibles usos del neuromarketing, como por ejemplo saber cómo afecta la presentación de un producto en las áreas cerebrales relacionadas a la gratificación, o de cómo el contexto sube o baja la predilección de un producto. En uno de los estudios ejemplificados se les da a los voluntarios a probar vino, pero en unas ocasiones se les comentó que era un vino muy costoso, mientras que en otras ocasiones se les sugirió que era un vino barato. La imagenología cerebral demostró que la activación de COF fue mayor cuando los sujetos pensaban que probaban el vino caro, además de que los sujetos reportaron que les gustó más el vino caro que el barato, sin saber que en realidad era el mismo vino.

Política y cerebro

Un punto muy interesante de la revisión es el tema de la política. Me pareció interesante el hecho que en términos de “marketing” los candidatos políticos son el producto que se debe de vender al electorado. Aun más, sugieren que puede ser usado para “diseñar” a un mejor candidato. Al parecer, la apariencia, la confiabilidad y el mensaje que da el candidato juegan un papel importante en la elección de los votantes. Se ha estudiado por ejemplo el efecto de la apariencia de los candidatos en la preferencia electoral, y se encontró que la activación de una región cerebral llamada la corteza insular, se incrementaba al ver la foto de un candidato que probablemente perdería la elección. También se encontró activación de la corteza prefrontal y del cíngulo anterior cuando los sujetos veían imágenes de candidatos de los partidos opuestos a su partido preferido.


Bueno, ¿sirve o no sirve?

Los autores concluyen su extensa revisión del campo del neuromarketing apostando por sus bondades para ayudar a diseñar mejores productos y evitar fracasos financieros (o políticos). En realidad, sabiendo un poco cómo funciona la imagenología cerebral, creo que todavía le faltan unos años a este campo para madurar, pero yo opino también que se va por buen camino. Claro que ahorita no apostaría por hacerme un escaneo cerebral para saber que cereal debo de comprar en la tienda ni porque político debo de votar. Claro que no estaría mal hacerles unos estudios de imagenología cerebral a ellos, los posibles candidatos, para por lo menos saber que tienen el cerebro completo y que no nos salgan después con que tenían un desorden mental del cual no estábamos enterados!. En fin, ese es un tema para otro blog que ya estoy preparando….