jueves, 11 de abril de 2013

El cerebro transparente

¿Alguna vez de chico te imaginaste que seriamos capaces de ver el funcionamiento del cerebro en vivo? Es decir, yo nunca me imaginé que seriamos capaces de visualizar los cambios en el funcionamiento de millones de neuronas que dan lugar a tus mismos pensamientos, y sin embargo, ir a una resonancia magnética ahora es casi tan común como ir al dentista.


Bueno, pues hoy se acaba de publicar un artículo en la revista Nature, que demuestra un desarrollo tan increíble como lo era la resonancia magnética hace 40 años. El grupo de 16 investigadores liderado por Karl Deisseroth de la universidad de Stanford, en California, en su artículo titulado "Structural and molecular interrogation of intact biological systems" demostró que es posible ver neuronas sensibles a marcadores específicos en cerebros post-mortem enteros.


Uno pensaría que pues esto ya se ha hecho con anterioridad en rebanadas de cerebro, pero como se puede hacer en un cerebro entero?, pues que no se vería nada más la superficie del cerebro?. Es como si queremos ver el estómago de una persona. Para verlo realmente tendríamos que abrirlo y asomarnos!.

Pues estos investigadores desarrollaron una técnica formidable. Básicamente desarrollaron como hacer invisible al cerebro para luego inyectar marcadores celulares específicos que les permite ver las células que ellos escojan.

Este avance va a permitir un avance acelerado en el entendimiento de las conexiones y redes neuronales de tipos o áreas específicas sin necesidad de cortar cada rebanada del cerebro. Es decir, vamos a poder analizar las trayectorias por ejemplo de las neuronas dopaminérgicas en modelos animales de la enfermedad de Parkinson, o la microcircuitería en modelos de enfermedades psiquiatrícas. Aún mas, esta técnica permite el análisis post-mortem de cerebros de pacientes con diferentes enfermedades mentales, lo cual va a redundar en un avance en el conocimiento de dichos males.

En fin, simplemente leer el artículo fue un gusto. Sin embargo, si te quieres ahorrar la lectura científica y simplemente maravillarte con el video, aquí dejo el link... y a gozarlo!


jueves, 24 de enero de 2013

¿Dónde dejé las llaves?




Cuántas veces nos pasa, o nos ha pasado, que olvidamos dónde dejamos las llaves y antes de salir rumbo al trabajo o a nuestra escuela estamos buscando como locos nuestro llavero por todos lados de la casa y, comúnmente, recurrimos a preguntarle a quien(es) vive(n) con nosotros ¿Che… no viste mis llaves?. Bueno, pues en esta ocasión Mariana Carasatorre del curso de Introducción a las Neurociencias Cognoscitivas revisó este tema. A continuación su contribución a este Blog.

¿Por qué existe esa tendencia a olvidar la ubicación de los objetos?

Una de las preguntas claves es sobre cómo tratamos la información que le da identidad al objeto, como por ejemplo el color y la forma, o incluso la información de su ubicación, como el estar sobre la mesa, a un lado de la cocina, etc. A pesar de que se han encontrado neuronas en la corteza frontal que pueden responder tanto a la información de identidad como a la de ubicación de los objetos pensamos que es posible que ambos tipos de información se almacenen de forma separada en el cerebro. Esto debido a que en los resultados de experimentos conductuales en donde los sujetos han de seguir objetos, los participantes muestran una mejor memoria de la ubicación de los objetos que de sus características visuales (Pylyshyn, 2004). También, se ha observado que el recuerdo sobre la ubicación de un objeto no interfiere con la información acerca de la identidad del objeto. Finalmente, con imagenología cerebral de resonancia magnética funcional se ha encontrado que las tareas de identificación visual activan diferentes áreas a las tareas de ubicación de los objetos. Este procesamiento independiente de estos dos tipos de información implica que para poder recordar la ubicación de un objeto necesitamos que el cerebro las integre de alguna manera.
Este problema de la integración de diferentes propiedades de los objetos en la memoria de trabajo nos puede ayudar a resolver porqué tendemos a olvidar dónde dejamos las llaves. Recientemente, en un estudio publicado en la revista PLoS-One por Pertzo, y colaboradores en el 2012 estudió este problema, analizando el efecto del olvido en la distribución de errores relacionados con la ubicación e identidad de los objetos.

¿Qué hicieron?

En un primer experimento, en la primer fase, le presentaron a los participantes (sujetos humanos) imágenes de figuras conocidas en una pantalla (de 1 a 4 imágenes) y después de un “intervalo de retención” (esto es el tiempo entre la muestra y la prueba) de unos cuantos segundos, en la segunda fase, las imágenes fueron nuevamente presentadas en ubicaciones distintas a las originales y a los participantes se les pedía que reubicaran las imágenes en los lugares que originalmente tenían.

¿Qué encontraron?

Lo primero que encontraron es que la cantidad de errores, medidos mediante la distancia que había entre la ubicación original y la ubicación seleccionada por el sujeto, incrementaba linealmente con el número de objetos que se presentaban en la prueba. Además observaron que la secuencia en la que se presentaban los objetos era una variable importante, observándose que tanto el primer objeto de la secuencia como el último se recuerdan mejor.  Lo interesante es que cuando analizaron los errores de ubicación, encontraron que la selección de la ubicación en la segunda fase estaba determinada por la ubicación de los otros objetos en la primera fase. A estos errores les llamaron “errores de intercambio”, lo que significa que los sujetos intercambiaban la ubicación de un objeto por otro. Lo curioso es que estos errores de ubicación estaban provocados por los otros objetos y no se debía a una elección aleatoria de la ubicación. Esto implica que se reconocía la ubicación, pero no el objeto vinculado con ella.

¿Y qué hicieron después?

Probablemente el hallazgo más sobresaliente fue lo que encontraron con la segunda tarea, en la cual podían distinguir entre la memoria de la identidad del objeto y la memoria de la ubicación. Y además estudiaron el efecto del intervalo de retención. Esta tarea consistía en presentar de 1 a 4 objetos en la muestra, y después de un intervalo de retención de 1 o 4 segundos, se les presentaba un objeto previamente presentado junto con otro nuevo, ambos en nuevas ubicaciones. Se le pedía al sujeto que eligiera el objeto que había estado previamente presente y lo ubicara en donde este estaba (ver la Figura A).



¿Y cuál fue el resultado?

Lo que encontraron es que el número de errores que cometían con la identificación de los objetos se afectaba poco con el incremento en la cantidad de objetos o el intervalo de retención (ver línea azul en contraste con la línea roja Figura B).  Por otro lado, al analizar los errores de ubicación medidos mediante la distancia original del objeto y la distancia elegida por los sujetos, encontraron que estos errores incrementaban notablemente con el número de objetos utilizados, y detectaron evidencia de que el intervalo de retención estaba teniendo un efecto notable en la recuperación del recuerdo de la ubicación de los objetos. La condición control les permitió demostrar, además, que los errores de ubicación eran causados por los 3 segundos extra de retención, reflejando una interacción entre el retraso y el número de objetos, lo que estaba más fuertemente asociado a los errores de intercambio.

Concluyeron así, que:

Un incremento de apenas 3 segundos en el intervalo de retención, es suficiente para afectar el recuerdo de la ubicación de los objetos, especialmente cuando se tienen que recordar muchos objetos. Este incremento en la degradación del recuerdo cuando se memorizan muchos objetos, parece tener que ver con un incremento en la probabilidad de ubicar objetos específicamente en donde estaban ubicados otros objetos.

¿Y qué significan estos resultados?

La interpretación fundamental de estos resultados es que el vínculo entre la ubicación del objeto y sus propiedades que lo definen es fácilmente alterable, particularmente por la presencia de otros objetos y sus diferentes ubicaciones. La idea es que, si llegamos a casa y vamos dejando nuestras cosas en diferentes lugares, es muy probable que todos nuestros objetos personales y los diferentes lugares en donde los dejamos nos ayuden a olvidar la ubicación específica de dónde dejamos las llaves en el contexto de nuestra casa.


La moraleja

Dejá todos los objetos en un solo lugar o acostumbrate a tener un lugar permanente para cada objeto! No pretendas encontrar con facilidad tus llaves si siempre las dejas en un lugar diferente!


Referencias
Pylyshyn Z (2004) Some puzzling findings in multiple object tracking: I. Tracking without keeping track of object identities. Vis cogn 11: 801–822.
Pertzov Y, Dong MY, Peich MC, Husain M. 2012. Forgetting what was where: the fragility of object-location binding. PLoS One;7(10):e48214.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El dolor




Pues como todos los que hemos sido estudiantes sabemos, una de las épocas mas dolorosas es la de las evaluaciones al final del semestre. Afortunadamente para mi, ahora que soy el profe que imparte la materia, pues tengo la sartén por el mango. Gracias a esto, le he pedido a mis alumnos del curso de Introducción a las Neurociencias Cognoscitivas que se apunten con una entrada para este blog. Ojalá y este cambio temporal de estilo sirva para desenfadar a los tres lectores que me hacen el favor de, aunque sea, echar un rápido vistazo a este humilde espacio. Hoy voy a presentar el trabajo de Agustín Melo Carrillo, quién, a propósito de las alturas del semestre en las que nos encontramos, nos va a dar una breve explicación sobre el dolor.


El Dolor.

Todos los seres humanos desde el momento en que nacemos hemos experimentado una sensación desagradable que llamamos dolor y comúnmente nos preguntamos el por qué de la existencia del mismo. La respuesta es muy sencilla, sin el dolor el ser humano no existiría. La experiencia desagradable producida por el dolor, es una ventaja evolutiva que nos provee de un mecanismo de alarma indispensable para la supervivencia.

A pesar de que el hombre ha vivido toda su historia acompañado de esta sensación desagradable, no había sido estudiada de manera sistemática hasta la formación de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP por sus siglas en inglés) en la década de los ochentas. De hecho fue hasta 1983 que Wall y Melzack definieron por primera vez el término de la siguiente manera: El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con una lesión real o potencial o descrita en términos de la misma.

No obstante que en general el dolor es relacionado directamente con sentimientos de aversión y desagrado, el dolor es parte fundamental de la cultura de muchas sociedades. Por ejemplo, la gastronomía mexicana, en donde muchos platillos se acompañan con chile, el cual contiene una substancia que activa receptores (TRPV1) para el dolor, la capsaicina. Es por esto que la ingesta de picante desencadena una respuesta dolorosa, la cual es muy evidente en personas que no están acostumbradas a consumirlo. La exposición continua al picante (capsaicina) genera una disminución en el número de neuronas que codifican dolor, es por esto que hay personas que pueden consumir grandes cantidades de picante sin sentir dolor. Gracias al estudio de éste fenómeno, actualmente contamos con medicamentos que contienen capsaicina y su aplicación crónica disminuye la sensación dolorosa en pacientes con ciertos tipos de dolor crónico, como algunas neuropatías.

El sistema de percepción del dolor.

En condiciones normales, el dolor puede ser percibido en cualquier parte del cuerpo e incluso en el encéfalo, que anteriormente no se conocían estructuras capaces de generar esta sensación, sin embargo estudios recientes realizados por el Dr. Garcia-Larrea en Lyon, Francia han demostrado que la región operculo-insular posterior del encéfalo al ser estimulada por pulsos magnéticos puede generar dolor, sin embargo no se sabe cuales puedan ser las repercusiones de este sistema.

De manera general tenemos terminales nerviosas libres capaces de sensar dolor térmico, mecánico y químico o la combinación de estos. Esta estimulación viaja a través de neuronas tipo C y A delta hacia la médula espinal en donde se releva esta información y viaja por una segunda neurona utilizando el tracto espinotalámico hacia el tálamo. Finalmente una tercera neurona recibe la información en el tálamo y la transmite a tres regiones corticales principalmente: el sistema somatosensorial que codifica tipo, ubicación, intensidad y temporalidad del dolor, el sistema límbico que codifica la carga emocional relacionada al dolor y la corteza prefrontal que codifica la experiencia relacionada al dolor.

Cuando el dolor se vuelve una enfermedad.



Existen condiciones patológicas en donde el paciente percibe dolor sin activación de las vías dolorosas periféricas, a este fenómeno se le conoce como dolor neuropático. En la mayoría de los casos, el dolor neuropático es secundario a la lesión de las vías centrales encargadas de la codificación del dolor. En estas condiciones la lesión de este sistema hará que los pacientes perciban sensaciones dolorosas donde no existen. El caso extremo de esta condición es el miembro fantasma doloroso.

Los pacientes con miembro fantasma, son personas a las que previamente se les ha amputado alguna extremidad, y posterior a esta amputación, el paciente sigue percibiendo la extremidad como si aún existiera, hay casos en que la extremidad se percibe como dolorosa. Se han realizado diversas investigaciones para conocer más acerca de la enfermedad y hasta el momento uno de los tratamientos más eficaces es la terapia de espejos desarrollada por el Dr. Ramachandran.

La terapia consiste en que el paciente coloque su extremidad no amputada dentro de una caja que contiene un espejo justo en medio, se pide al paciente que mire el espejo y verá el reflejo de su extremidad sana. A través del uso de la retroalimentación visual artificial, es posible que el paciente “mueva” su miembro fantasma y con esto, el paciente refiere alivio del dolor.

Tratamiento farmacológico actual.



A grandes rasgos, en la actualidad contamos con tres mecanismos de acción farmacológicos para el tratamiento del dolor. El primero bloquea la vía de las prostaglandinas, substancia que desencadena dolor e inflamación, a estos fármacos se les denomina analgésicos antiinflamatorios no esteroideos (AINES), como la aspirina.  El segundo mecanismo interrumpe la transmisión del estímulo nociceptivo mediante el bloqueo de las neuronas que lo codifican, a estos fármacos se les denominan anestésicos locales, como la xilocaina.  El tercer mecanismo y posiblemente el más complejo, consiste en bloquear la percepción al dolor modulando estructuras tálamo-corticales, que codifican la intensidad, el tipo de dolor y el desagrado relacionado al mismo. Dentro de estos fármacos se encuentran los opioides como la morfina, los anestésicos inhalados como el isoflurano, y otros fármacos que bloquean la vía tálamo-cortical como los barbitúricos, benzodiacepinas, antagonistas NMDA entre otros.

Estos tres abordajes farmacológicos son eficaces para el tratamiento de dolor agudo, el cual se caracteriza por una duración menor a dos meses (cirugías, fracturas, dolor abdominal, heridas, etc.) y de dolor subagudo que se caracteriza por una duración entre dos y seis meses (artritis, gonartrosis, etc.) Desgraciadamente todos estos abordajes han resultado poco eficaces en el tratamiento del dolor crónico, aquél que dura más de seis meses, como el que encontramos en patologías como la  neuralgia post-herpética, dolor secundario a neoplasias, miembro fantasma doloroso, etc.

Nuevas perspectivas para el tratamiento del dolor.

La mejor forma de tratar el dolor es prevenirlo aunque desafortunadamente esto no es posible en la mayoría de los casos. No obstante, en todos los procedimientos médicos o enfermedades que inducen una respuesta algésica, lo indicado es utilizar los medicamentos de manera profiláctica para prevenir la actividad nociceptiva a nivel central. Por ejemplo, en los pacientes que padecen migraña, el tratamiento para la cefalea migrañosa actualmente aceptado, produce el alivio del dolor únicamente en el 40% de los pacientes, sin embargo cuando se da un tratamiento profiláctio a la aparición de la cefalea, la eficacia del tratamiento aumenta.

Retos en la investigación y tratamiento del dolor.

            La investigación actual del dolor se ha centrado principalmente en los tres siguientes abordajes: el primero es la descripción anatomo-funcional de las áreas involucradas en la génesis y mantenimiento del dolor crónico, el segundo estudia los mecanismos intracelulares desencadenados por procesos nociceptivos y el último estudia nuevos abordajes farmacológicos. Estos avances permiten generar nuevas estrategias terapéuticas de mayor eficacia. En la actualidad contamos con fármacos que bloquean de manera específica y definitiva el dolor, sin embargo su mecanismo de acción bloquea otras funciones cerebrales como la memoria, el sueño, aspectos de la personalidad etc., lo que genera efectos secundarios no deseados que afectan la calidad de vida del paciente.

            En conclusión, el dolor es una de las experiencias sensoriales menos conocidas, es una fuente de gran frustración para los pacientes y para el médico que los trata, sin embargo conforme el ser humano conozca más sobre esta sensación, los tratamientos serán más eficaces y las repercusiones mucho menores.


 Bibliografía.

Flor H, Turk DC, Chronic Pain: An integrated biobehavioral approach. IASP press, 2011.

Garcia-Larrea L, Perchet C, Creac’h C, Convers P, Peyron R, Laurent B, Mauguière F and Magnin M. Operculo-insular pain (parasylvian pain) a distinct central pain síndrome. Brain 2010: 133; 2528–2539 | 2528.

International Headache Society. The International Classification of Headache Disorders. 2nd edition (ICHD-II). Cephalalgia 2004;24(Suppl 1):1–160.

Kopf A, Patel NB, Guide to Pain Management in Low-Resource Settings. International Association for the Study of Pain, 2010.

McMahon S, Koltzenburg M, Wall and Melzack’s Textbook of Pain, Churchill Livingstone; 5 edition (Sep 21 2005)

Ramachandran V.S., Blakeslee S and Morrow QW. Phantoms in the Brain: probing the mysteries of the human mind. Harper Collins publishers, 1999.

jueves, 11 de octubre de 2012

Sin palabras...


De la Wikipedia: Sir John Bertrand Gurdon (JBG), (born 2 October 1933) is a British developmental biologist. He is best known for his pioneering research in nuclear transplantation and cloning. He was awarded the Lasker Award in 2009. In 2012, he and Shinya Yamanaka were awarded the Nobel Prize for Physiology or Medicine for the discovery that mature cells can be converted to stem cells.

domingo, 7 de octubre de 2012

Chocolate y... salud!


Como todos mis cuates saben, uno de mis grandes problemas es que soy un ávido fan del chocolate. Siempre procuro tener a la mano un paquete de m&m´s para, parafraseando a Les Luthiers, “satisfacer mis mas bajas pasiones”. Claro que con la edad uno empieza a preocuparse por la salud y es entonces que viene el remordimiento de conciencia por andar satisfaciendo ese dulce apetito. Sin embargo, y como escribí hace algún tiempo en este blog (http://neurocog.blogspot.ca/2010/07/un-chocolate-para-el-mundial.html), al parecer no todo es pecado en el hábito de comer chocolate. Bueno pues recientemente un grupo de investigadores de las Universidades de L´Aquila y de Pisa, en Italia, acaban de publicar un nuevo artículo con más buenas noticias.

Los investigadores Desideri, Kwik-Uribe, Grassi, Necozione, Ghiadoni, Mastroiacovo, Raffaele, Ferri, Bocale, Lechiara, Marini y Ferri, publicaron sus resultados en la revista Hypertension en Agosto de este año bajo el título de “Benefits in Cognitive Function, Blood Pressure, and Insulin Resistance Through Cocoa Flavanol Consumption in Elderly Subjects With Mild Cognitive Impairment”, que es algo así como “Beneficios en las funciones cognoscitivas, la presión sanguínea y la resistencia a la insulina en personas mayores con deterioro cognoscitivo leve”. El propósito del estudio fue investigar el efecto del consumo de flavanoles en esta población. Los flavanoles son un grupo de moléculas que se encuentran en las uvas y el vino tinto-, las manzanas, en algunos tipos de té y, especialmente, en la cocoa, incluyendo al chocolate obscuro.


Bueno, pues estos investigadores siguieron a un grupo de 90 adultos mayores con diagnóstico de deterior cognoscitivo leve en un estudio de doble ciego durante 8 semanas.  Durante este tiempo los voluntarios fueron divididos en tres grupos que difirieron en la ingesta de flavanoles contenidos en una bebida de cocoa. El primer grupo consumió diariamente una dosis baja de flavanoles (45 mg), el segundo consumió una dosis intermedia (520 mg), y el último consumió una dosis alta (990 mg).  

Que encontraron?

Pues sus resultados son bien interesantes. Por ejemplo, los investigadores encontraron que los grupos que consumieron dosis mas altas de flavanoles resolvían mas rápidamente laberintos  y mostraban una mayor fluidez verbal que los que consumieron dosis bajas. Desde la perspectiva fisiológica, también encontraron que las dosis altas e intermedias mejoraban la resistencia a la insulina y la presión sanguínea. Los investigadores concluyeron que sus datos apoyan la hipótesis de que el consumo regular de flavanoles contenidos en la cocoa pudiera mejorar el desempeño cognoscitivo en adultos con deterioro cognoscitivo leve en un periodo relativamente corto de tiempo.

Bueno, pues está buena noticia viene acompañada de un descubrimiento que hice hace poco de una empresa que vende chocolate obscuro con diferentes tipos de frutas, como moras o granadas, lo cual es fantástico porque como diría Remy “…Oh, Gusteau was right. Oh, mmm, yeah. Each flavor was totally unique. But, combine one flavor with another, and something new was created!”. Y si, no me queda decir mas que !Amén Remy! 


jueves, 4 de octubre de 2012

Cara de gay

Uno de los temas mas intensamente investigados actualmente en las neurociencias es el relacionado a cómo el cerebro procesa la información de los rostros que vemos todos los días. Si lo pensamos un poco nos podremos dar cuenta que cuando vemos un rostro nuestro cerebro es capaz de extraer muchísima información. Por ejemplo podemos extraer la edad, la raza, o el estado emocional del sujeto dependiendo de su expresión facial. Otro aspecto que nuestro cerebro puede identificar es si el individuo es hombre o mujer, aunque claro, luego uno se puede llevar sus sorpresas. Pues en relación a esta idea es que uno de mis alumnos (David Loyo) se animó a participar en este blog. A continuación les presento su contribución, la cual se basa en un artículo publicado en PLOS One en este 2012, y que se titula “The roles of featural and configural face processing in snap judgments of sexual orientation”.

“Cara de gay”


Respecto de la homosexualidad cualquiera puede encontrarse, cada vez mas, con formas nuevas de nombrarla y hacerla evidente (tanto en quien es homosexual como en quien no). Estas expresiones van desde la burla, la ofensa e, incluso, a lo gracioso. Entre mis amigos cercanos esto ha sido, en ocasiones, tema de charla que termina arrancando más de una carcajada. Pero mi franca sorpresa la he tenido hace un par de meses cuando, viendo un capítulo de GLEE (una de mis series favoritas), me encontré con que Sebastian (Grant Gustin) líder vocal de los Dalton Warblers le dice a Kurt (Chris Colfer): "[…] Uno de nosotros tiene cara de gay alocado y no soy yo". Aquello era, sin duda, una muestra: de la crueldad de Grant Gustin interpretando el papel de Sebastian y su lucha por “bajarle el novio” a Kurt; y, por supuesto, de lo gracioso que resulta señalar lo obvio. Quienes siguen la serie sabrán que la homosexualidad de Kurt Hummel es tan evidente como el hecho de que uno más uno suma dos, pero ¿cara de gay? ¿Es eso posible?



En este sentido, diversos autores, entre ellos Ekman (1993) y Macrae & Bodenhausen (2000) han comentado que es posible extraer cierta información como sexo, edad aproximada, estado sentimental, categoría social, raza, etc., etc., con tan sólo un rápido vistazo al rostro. Empero, la novedad se encuentra en lo que Joshua A. Tabak y Vivian Zayas entre otros encontraron. Pues sucede que, de acuerdo a su investigación, también es posible inferir la orientación sexual a partir de la mera observación facial y con base en dos mecanismos específicos del procesamiento cerebral del rostro, a saber, “featural” (de características) y “configural” (de configuraciones).

Básicamente estos señores hicieron de Facebook su base de datos para encontrar sujetos que se autodenominaran homosexual u heterosexual. Tomaron las fotografías de sus perfiles y luego de editarlas para evitar sesgos culturales, las mostraron a una serie de participantes durante no más de 50 ms cada fotografía. Los sujetos experimentales debían observar la fotografía y emitir su juicio consistente en gay o hetero respecto del sujeto observado.


Los resultados, no menos que el controversial procedimiento, resultan interesantes pues sucede que con una confiabilidad de 0.5 los participantes fueron capaces de reconocer la orientación sexual de los sujetos de observación tanto en hombres como en mujeres con un 60% de probabilidad de acertar, superando así un reconocimiento por puro azar. Además, los investigadores encontraron que la orientación sexual, en el caso de los sujetos femeninos, fue más fácil de enjuiciar y que, por su parte, había una mayor probabilidad de hacer lo que ellos llamaron un falso reconocimiento en cuanto a sujetos masculinos. En otras palabras, a los participantes se les facilita resolver tanto si una mujer como un hombre es hetero o gay, pero tienden a suponer como gay en mayor medida a un hombre hetero que a una mujer hetero. Esto nos habla, sin duda, de la posible intervención de la expectativa del rol cultural de género: es más socialmente aceptado y, por lo tanto, mal enjuiciado el hecho de que una mujer pueda ser un tanto masculina a diferencia del hecho de que un hombre pueda ser un tanto femenino.

Pero entonces ¿es posible tener cara de gay?

Para contestar esta cuestión es necesario puntualizar que esta investigación no fue mera ocurrencia de los autores, como quien decide crear el hilo negro, sino que se cimienta en cierta habilidad de la que se dicen poseedoras las personas homosexuales y que consiste, básicamente, en la capacidad para reconocer a otro sujeto homosexual. A esto se le ha llamado, coloquialmente, "gaydar". A la fecha esta supuesta capacidad de reconocimiento había sido digamos aceptada suponiéndose basada en juicios de valor respecto de la apariencia y actitudes de las personas en comparación a otras y referido a la expectativa cultural existente sobre el rol de género y que el sujeto debe cumplir.

Estas dos fotografía son idénticas, excepto que una tiene mas contraste que otra. La ilusión es llamada "Illusion of Sex" y fue compuesta por Richard Russel the Harvard University.

Sin embargo, estos autores suponen y plantean la hipótesis de que dicho reconocimiento va más allá de cualquier juicio de valor respecto del comportamiento del sujeto, sino que puede inferirse sólo con la observación del rostro de la persona hetero u homosexual. En este sentido intervienen los procesos featural y configural refiriéndose a un reconocimiento del rostro en base a las características del mismo y uno en base a la estructura y relación de sus partes anatómicas, respectivamente. El caso es que, incluso cuando se presentaron los rostros invertidos en una presentación posterior del mismo experimento, (comprometiendo seriamente el mecanismo configural del procesamiento del rostro) los individuos mantuvieron la probabilidad de acierto en un 60%, lo que nos hace pensar que dicha capacidad de “reconocer” a un individuo homosexual de un heterosexual sí es posible. Aunque decir que tiene “cara de gay” no podamos demostrarlo… aún.

Blog participado por David Loyo.

martes, 25 de septiembre de 2012

Altruista de Corazón...o de porqué los buenos son mas cabezones!




¿Alguna vez te has preguntado la razón por la cual hay gente más altruista que otra? Es decir, debe de haber alguna razón de porqué algunas gentes realmente ayudan de corazón a otros individuos, pero otros, nomás se pasan de gallos y no se tientan el corazón para ayudar a nadie aunque tu estés seguro que de chiquitos su santa Madre les decía que hay que hacer el bien sin mirar a quien.

Bueno, pues un estudio publicado en el mes de Julio en Neuron, bajo el título de “Linking brain structure and activation in temporoparietal junction to explain the neurobiology of human altruism, Morishima, Schunk, Bruhin, Ruff y Fehr del del Departamento de Economía de la Universidad de Zurich parecen explicarnos el porqué de esta conducta.

¿Que hicieron?



Estos investigadores no solo les aplicaron pruebas para medir el altruismo a treinta voluntarios, sino que les tomaron imágenes anatómicas y funcionales de su cerebro mientras realizaban tareas específicas para medir dicha conducta. Los científicos utilizaron las famosas pruebas del dictador y de reciprocidad para estimar los parámetros de preferencia social de los sujetos (que tan cuates o gachitos eran los participantes para repartir dinero con otra persona). En el juego del dictador los sujetos se enfrentaron a varios problemas en los cuales tenían que escoger una opción en las que se les asignaba dinero a ellos o a un socio anónimo. Por ejemplo, en uno de ellos el sujeto podía escoger una decisión altruista que incrementaba la ganancia del socio, pero a costillas de las ganancias del voluntario. En el juego de reciprocidad la persona podía hacer una decisión altruista o una decisión egoísta, la cual consistía en apañarse el billete. En este juego se le preguntaba al sujeto como se conduciría si el otro participante tomaba la postura egoísta y se quedaba con el dinero o si el otro participante era altruista, y que basado en esa conducta, escogiera que haría. Los investigadores consideraban que si en el juego del altruismo el sujeto cedía dinero cuando el otro también había cedido, entonces era altruista, pero si se quedaba con el dinero pese a que el otro había cedido, entonces era egoísta. En realidad el protocolo era mas complejo que eso, pero a grandes rasgos de eso se trataba el experimento conductual.

Ok, ¿Qué fue lo que encontraron?



Bueno, pues los resultados fueron bien interesantes. Ellos encontraron que el volumen neuronal de la corteza que se encuentra justo entre los lóbulos temporal y parietal del hemisferio derecho (right temporoparietal junction) está significativamente asociado con las conductas altruistas y con las activaciones funcionales de esta región que ocurrían cuando el sujeto estaba tomando decisiones altruistas. Dicho en otras palabras aquellos sujetos que tenían mayor materia gris en esta región eran más altruistas que aquellos que, literalmente, les faltaba materia gris.

Pues claro está ahora. No es que el Grinch, o Scrooge tuvieran un corazón pequeño, sino que esos tíos todos gandayas en realidad lo que tenían era una pobreza neuronal. O dicho de otra manera, no es que la madre Teresa tuviera un gran corazón, ahora sabemos que su grandeza residía en la unión temporoparietal del lóbulo derecho!


Si quieres saber mas sobre el altruismo, chécate este blog anterior: http://neurocog.blogspot.ca/2010/09/la-cooperacion-social-y-el-huracan.html