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lunes, 29 de julio de 2013

Dime quién te agrada y te diré qué te gusta, o de cómo nuestras preferencias varían por la opinión de los otros

En el último seminario del laboratorio revisamos un artículo bien interesante sobre como la experiencia va formando nuestras preferencias. Entonces decidí invitar a Azalea Reyes Aguilar, estudiante del Doctorado, a escribir la siguiente pieza que amablemente nos comparte:  

Imaginemos las siguientes situaciones. Vas de compras con tu mejor amigo  a quien quieres mucho y te parece muy agradable y que además estudia diseño. En eso ven una playera azul que a ti te parece horrible, pero el te recomienda comprarla porque es lo que está de moda y te explica que el diseño es de alta calidad.

En otra tienda, ves una playera de color negro que te gusta mucho, piensas comprarla, pero en esa misma tienda te encuentras con un conocido de la escuela que te molesta siempre porque suele burlarse de ti y una vez agredió a tu mejor amiga. Y este conocido, quien tanto te molesta, compra exactamente la misma playera que tú querías comprar.



La cuestión es, ¿tu actitud hacia esas playeras, o hacia tu amigo o  hacia el tipo molesto, cambiarán después de esas experiencias?

Para investigar cómo nuestras preferencias son influenciadas por los otros, la teoría del balance cognitivo explica que el balance depende de una relación tríadica;

1.      tú actitud hacia la otra persona
2.      tú actitud hacia un objeto
3.      la actitud de la otra persona hacia el mismo objeto

El balance cognitivo requiere que las tres relaciones sean positivas (i.e. que tu actitud hacia la otra persona y hacia el objeto sean de agrado y la actitud de la otra persona a objeto también sea de agrado) o dos negativas y una positiva (i.e. que tu actitud hacia la otra persona y hacia el objeto sean negativas y la actitud de la otra persona al objeto, sea positiva, o bien, que tu actitud hacia la otra persona sea positiva y la actitud tuya y de la otra persona hacia el objeto sean negativas). Cualquier otro caso provocará desbalance cognitivo.

En un estudio de Izuma y Adolphs publicado en mayo (2013) en la revista Neuron, los autores registraron la actividad neuronal con resonancia magnética funcional de 18 estudiantes universitarios voluntarios mientras evaluaban que tanto les agradaban unas  playeras y que tanto les agradaban esas mismas playeras tanto a otro grupo de estudiantes universitarios, como a un grupo de criminales sexuales que estaban en la cárcel. Finalmente, después de observar como esos dos grupos evaluaban las playeras, los investigadores pidieron a los voluntarios realizar una segunda evaluación de las mismas playeras.



En este experimento se consideró que había un desbalance cognitivo cuando los gustos de los voluntarios eran diferentes a los de los otros estudiantes o iguales a los de los criminales. De acuerdo a la teoría normalmente tendemos a reducir dicho desbalance.

Bueno, pues en efecto los investigadores encontraron que después de ver los videos de los otros universitarios y los delincuentes, los participantes ajustaban su evaluación de acuerdo a las preferencias de los estudiantes y de los criminales.

Para las playeras que inicialmente les habían gustado, si no les gustaban a los otros estudiantes, o bien si les habían gustado a los criminales, entonces ahora los voluntarios reducían sus preferencias por estas playeras.  
Por otro lado, para las playeras que no les habían gustado originalmente, si los otros estudiantes decían que sí les habían gustado mucho, o bien, si los criminales decían que no les habían gustado, entonces los participantes aumentaban su agrado hacia esas playeras en la segunda evaluación.

En otras palabras, en ambos casos los participantes ajustaban sus preferencias para que fueran similares a las de los otros estudiantes y diferentes a las de los criminales. En situaciones de desbalance cognitivo aumentaba la motivación para realizar cambios en la preferencias, de hecho el grado de desbalance predice la preferencia al cambio, es decir, entre más alejada sea nuestra preferencia de la preferencia de nuestro amigos y entre más cercana este nuestra preferencia de la de los criminales, más es el desbalance cognitivo y mayor la motivación para modificar la preferencia en la siguiente evaluación para parecernos más a la gente que nos agrada y distinguirnos de la gente que nos desagrada.

Incluso estos ajustes persisten hasta (4) meses después, pues los participantes mantienen sus preferencias con los ajustes que restablecen el balance cognitivo, a pesar de que no recordaban explícitamente las preferencia de los estudiantes y de los criminales.

Cuáles son los mecanismos neuronales asociados a los cambios de preferencia de acuerdo a la opinión de los demás?

Bueno, pues los investigadores no solo mapearon los cambios del balance cognitivo, sino que además mapearon las zonas cerebrales y posibles procesos involucrados en esta tarea.



La corteza prefrontal dorsomedial se activa de acuerdo a la relación tríadica entre el participante (1ra persona), el otro (3ra persona) y el objeto, lo que indica que esta estructura neuronal es un correlato neurobiológico del desbalance cognitivo. La corteza prefrontal codifica la diferencia entre nuestras propias preferencias y la preferencias de los demás, pero esto también depende de nuestra actitud hacia los demás, si de este análisis resulta un desbalance cognitivo se sigue una motivación a ajustar nuestra preferencia y restaurar el balance cognitivo.

En otros estudios, esta región cerebral se ha asociado con el procesamiento de situaciones aversivas y situaciones de conflicto, entre otras. Entonces, el desbalance cognitivo se podría interpretar como un conflicto [activación simultánea de representaciones de respuestas incompatibles] o como una aversión [como resultado de un feedback negativo]? Para contestar esta pregunta, los investigadores de este estudio también realizaron dos tareas: una para mapear la actividad neural ante el conflicto [Multi-Source Interference Task] y otra tarea para registrar la actividad neuronal asociada a la aversión [Monetary Incentive Delay Task]. Los resultados muestran que la aversión (feedback negativo) activa parte de la región de la corteza prefrontal dorsomedial que se traslapa con la activación ante el desbalance cognitivo, es decir, la actividad de la región posterior de la corteza prefrontal dorsomedial se activa ante el desbalance cognitivo y ante la aversión pero no ante el conflicto, por lo que el desbalance cognitivo podría ser un tipo de aversión que motiva a ajustar nuestras preferencias para restablecer el balance o equilibrio cognitivo.



Entonces, cuando nuestros gustos se asemejan a los de nuestros amigos y se distinguen de nuestros enemigos, estamos en balance cognitivo que se asocia con la actividad neuronal de circuitos asociados al procesamiento de la recompensa o placer (estriado ventral); nos agrada parecernos a las personas que nos agradan y no-parecernos a los que no nos agradan. Por otro lado, cuando nuestros gustos son diferentes a los de las personas que nos agradan y semejantes a las personas que nos desagradan, se genera un desbalance que se asocia con una sensación de aversión que motiva a ajustar nuestros gustos y restablecer el balance cognitivo, cuyo sustrato neurobiológico incluye la activación de la corteza prefrontal dorsomedial.


martes, 25 de septiembre de 2012

Altruista de Corazón...o de porqué los buenos son mas cabezones!




¿Alguna vez te has preguntado la razón por la cual hay gente más altruista que otra? Es decir, debe de haber alguna razón de porqué algunas gentes realmente ayudan de corazón a otros individuos, pero otros, nomás se pasan de gallos y no se tientan el corazón para ayudar a nadie aunque tu estés seguro que de chiquitos su santa Madre les decía que hay que hacer el bien sin mirar a quien.

Bueno, pues un estudio publicado en el mes de Julio en Neuron, bajo el título de “Linking brain structure and activation in temporoparietal junction to explain the neurobiology of human altruism, Morishima, Schunk, Bruhin, Ruff y Fehr del del Departamento de Economía de la Universidad de Zurich parecen explicarnos el porqué de esta conducta.

¿Que hicieron?



Estos investigadores no solo les aplicaron pruebas para medir el altruismo a treinta voluntarios, sino que les tomaron imágenes anatómicas y funcionales de su cerebro mientras realizaban tareas específicas para medir dicha conducta. Los científicos utilizaron las famosas pruebas del dictador y de reciprocidad para estimar los parámetros de preferencia social de los sujetos (que tan cuates o gachitos eran los participantes para repartir dinero con otra persona). En el juego del dictador los sujetos se enfrentaron a varios problemas en los cuales tenían que escoger una opción en las que se les asignaba dinero a ellos o a un socio anónimo. Por ejemplo, en uno de ellos el sujeto podía escoger una decisión altruista que incrementaba la ganancia del socio, pero a costillas de las ganancias del voluntario. En el juego de reciprocidad la persona podía hacer una decisión altruista o una decisión egoísta, la cual consistía en apañarse el billete. En este juego se le preguntaba al sujeto como se conduciría si el otro participante tomaba la postura egoísta y se quedaba con el dinero o si el otro participante era altruista, y que basado en esa conducta, escogiera que haría. Los investigadores consideraban que si en el juego del altruismo el sujeto cedía dinero cuando el otro también había cedido, entonces era altruista, pero si se quedaba con el dinero pese a que el otro había cedido, entonces era egoísta. En realidad el protocolo era mas complejo que eso, pero a grandes rasgos de eso se trataba el experimento conductual.

Ok, ¿Qué fue lo que encontraron?



Bueno, pues los resultados fueron bien interesantes. Ellos encontraron que el volumen neuronal de la corteza que se encuentra justo entre los lóbulos temporal y parietal del hemisferio derecho (right temporoparietal junction) está significativamente asociado con las conductas altruistas y con las activaciones funcionales de esta región que ocurrían cuando el sujeto estaba tomando decisiones altruistas. Dicho en otras palabras aquellos sujetos que tenían mayor materia gris en esta región eran más altruistas que aquellos que, literalmente, les faltaba materia gris.

Pues claro está ahora. No es que el Grinch, o Scrooge tuvieran un corazón pequeño, sino que esos tíos todos gandayas en realidad lo que tenían era una pobreza neuronal. O dicho de otra manera, no es que la madre Teresa tuviera un gran corazón, ahora sabemos que su grandeza residía en la unión temporoparietal del lóbulo derecho!


Si quieres saber mas sobre el altruismo, chécate este blog anterior: http://neurocog.blogspot.ca/2010/09/la-cooperacion-social-y-el-huracan.html


sábado, 7 de abril de 2012

La pobreza neuronal o la falta de habilidades sociales.

¿Alguna vez te ha tocado ver cuando la mamá de un chavito que no quiere prestar sus juguetes  llega y le dice a su hijo que no sea egoísta y que tiene que aprender a compartir? En realidad no es una escena poco común cuando los niños son pequeños, sin embargo, a medida que estos crecen poco a poco van realizando acciones mas justas sin que sea necesaria la intervención materna.  De hecho, estas habilidades que los padres van fomentando durante el desarrollo, son finalmente muy útiles para desenvolverse positivamente en la sociedad.



Bueno, pues en el mes de Marzo de este año, Steinbeis, Bernhardt, y Singer del Instituto Max-Planck y de la Universidad de Zurich, publicaron en la revista Neuron un artículo titulado “Impulse control and underlying functions of the left DLPFC mediate age-related and age-independent individual differences in strategic social behavior”, lo que sería algo así como “El control de los impulsos y funciones subyacentes de la corteza prefrontal median las diferencias individuales dependientes e independientes de la edad en la conducta social estratégica”.  Pues este mega título que casi abarca la mitad del blog básicamente quiere decir que estos investigadores midieron que tanto estaban dispuestos 146 chavitos de entre 6.9 y 14.4 años, a compartir una cantidad de dinero dadas dos tipos de situaciones distintas.

¿Que hicieron?

Las situaciones que usaron los investigadores, y que han sido ampliamente estudiadas por los economistas, son el juego del ultimátum y el juego del dictador. En el juego del ultimátum dos participantes, uno el que propone y otro el que responde, necesitan negociar la división entre ellos de cierta cantidad de dinero. El proponente puede ofrecer una parte del total, la cual el respondente puede aceptar o rechazar. Si decide aceptar, el dinero es dividido como se propuso, sin embargo si no decide aceptar, entonces ningún jugador recibe dinero, por lo que el proponente necesita considerar que se puede quedar con nada si le rechazan la oferta. En esta condición el proponente tiene que ejercer un alto control conductual para actuar de forma estratégica cuando hace su oferta. Por otro lado, en el juego del dictador el respondente solo puede aceptar la oferta incondicionalmente, por lo que en esta situación la propuesta del proponente representa que tan generoso y justo es. Como no hay ningún castigo en esa instancia, entonces no se necesita control conductual. Los autores consideran que la diferencia en el ofrecimiento del dinero entre ambos juegos provee una medida de la conducta estratégica social que ejerce el proponente.

¿Que encontraron?

Bueno, pues siguiendo este protocolo los autores encontraron que el nivel de conducta estratégica se incrementaba con la edad. Por ejemplo los niños más chicos tendían a aceptar más fácilmente una oferta injusta, como sería el recibir únicamente una quinta parte del monto total.  Sorprendentemente los autores encontraron que el incremento de la conducta estratégica no correlacionaba con la empatía, o la toma de riesgos, o la inteligencia, sino que correlacionaba con la capacidad de controlarse en una simple tarea de inhibición de la respuesta. A su vez, en una segunda fase del estudio, los autores encontraron que la conducta social estratégica, así como  la edad, estaban relacionadas al grosor cortical y a la actividad funcional de la región dorsolateral de la corteza prefrontal izquierda. Vale la pena mencionar que esta región cortical ha sido relacionada anteriormente a la inhibición de la respuesta en sujetos adultos, la cual a su vez se ha demostrado que sirve como un predictor del desempeño del desempeño académico y social.


Estos resultados son bien interesantes porque dan una medida real a la vieja expresión de “te falta madurar”. Aquí realmente los autores demuestran que la pobre estrategia social que se va incrementando con la edad se puede correlacionar con el grosor de una región específica de la corteza cerebral. Bueno, pues la próxima vez que tus chavitos, o tus sobrinitos o los hijitos de tus vecinos no quieran compartir, pues ya sabes que todavía están desarrollándose y debes de tener paciencia. Lo malo es cuando el gandalla es un adulto que trata de abusar de los demás en cualquier situación, ahí si que se puede decir literalmente que el tipo está pobre de neuronas!



lunes, 9 de mayo de 2011

De porque tu mamá te quiere aunque seas un hijo desobediente.



Seguramente todos hemos conocido a algunos individuos que de verdad es imposible pensar que alguien los quiera. Son esos de los que sin mas ni mas se les puede decir que no tienen madre. ¿porque? Pues simplemente porque si la tuvieran, entonces seguramente esos desdichados tendrían aunque sea una persona en el mundo que los quisiera, y eso sería muy difícil de creer. Pero, ¿como es posible que las madres quieran tanto a sus hijos, aun y cuando dichos individuos pudieran ser todas unas fichitas?

Pues esta pregunta no ha escapado a la curiosidad científica. Ha habido muchos estudios preocupados por entender la relación afectiva entre madre e hijo, pero como este es un blog de neurociencias cognitivas, pues les voy a hablar de un estudio que investigó las bases cerebrales del amor maternal. En el año 2003, Andreas Bartels y Semir Zeki, del University College of London publicaron en la revista NeuroImage un estudio donde analizaban las bases neuronales del amor maternal.

¿Que hicieron?

Estos investigadores utilizaron resonancia magnética funcional para medir la actividad cerebral de madres mientras veían fotos de sus hijos o de hijos de otras señoras. En el mismo estudio también compararon la activación cerebral de cuando veían fotos de sus hijos, o fotos de sus mejores amigos o de personas simplemente conocidas. Bueno, pues los resultados fueron bien interesantes. Básicamente encontraron que, a diferencia de cuando las madres veían otros niños, cuando veían a sus hijos se activaban dos tipos de áreas. Unas relacionadas con las hormonas vasopresina y oxitosina, que se ha demostrado ampliamente que refuerzan los lazos humanos y facilitan las relaciones sociales, y las otras áreas relacionadas en el procesamiento de las recompensa, que son áreas que se prenden cuando llegan estímulos, que a través de la activación de este sistema de recompensa nos producen placer, como sería la comida. Otro hallazgo interesante de este estudio fue que también encontraron que durante la presentación de las fotos de sus hijos bajó la actividad de regiones asociadas con emociones negativas, así como regiones relacionadas a la generación de juicios sociales, como sería la amígdala, la unión parietotemporal o la parte medial de la corteza prefrontal.



Los autores encontraron que son varias las regiones de activación que se sobrelapan entre el amor maternal y el amor romántico, como serían el sistema de recompensa, la desactivación de la maquinaria asociada con las evaluaciones críticas en la sociedad, así como las emociones negativas. Esto les sugiere a los autores que tanto en el amor maternal, como en el amor romántico se da un mecanismo por el cual se reducen las emociones negativas, las conductas de evitación y de evaluación social, y por el otro lado se disparan mecanismos involucrados en la recompensa y el placer. Tal vez eso podría explicar porque algunas madres cuando se encuentran con sus bebés literalmente dicen que se sienten enamorados de ellos, estén como estén.
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Bueno, pues esto nos ayuda a también a entender como es que esas madres tan aludidas por culpa de sus hijos, los quieren a pesar de todo. Aunque viéndolo de un lado positivo, ese mecanismo de amor maternal también aplica para el resto de los mortales, por lo que afortunadamente, la mayoría pudimos gozar de la formidable experiencia de tener, o haber tenido, una madre que nos quiso.
 

lunes, 14 de marzo de 2011

Y ese mono...¿sabrá tus intenciones?

Y hablando de saber que sabe el otro, digo, de cómo sabes si el otro sabe, o si sabes cuales son sus intenciones... En este blog ya hemos hablado algunas ocasiones sobre el problema de la teoría de la mente. Pues ahora Martin Schmelz, Josep Call y Michael Tomasello, del Max Planck Intitute for Evolutionary Anthropology, recién publicaron un artículo en el número de Febrero de este año de los Proceedings of the National Academi of Sciences sobre si los chimpancés son capaces de saber si otro mono ha hecho alguna inferencia. Este tema es super interesante porque hasta ahora nunca se había recabado ninguna evidencia de que alguna otra especie animal, además del ser humano, pudiera realizar este tipo de razonamientos.


Este grupo de investigadores ya había publicado anteriormente una investigación donde sugerían que los chimpancés saben si otros chimpancés tienen cierta información o no, es decir, si sabe lo que otros saben. Por ejemplo demostraron que un chimpancé puede inferir correctamente lo que otro chimpancé hizo momentos antes, no basado en la conducta del otro chimpancé, sino el lo que el otro chimpancé había visto antes. En ese experimento pusieron un chimpancé enfrente de otro, cada uno en su jaulita. En medio de las jaulitas los investigadores pusieron tres cubetas. Entonces los investigadores ponían comida en dos de ellas, y le dejaban al mono “A” coger comida de una de las cubetas. Inmediatamente después el mono “B” podía buscar la comida en cualquiera de las cubetas y, obviamente, como este mono había visto escoger primero al mono “A”, pues iba y escogía de la cubeta que no había escogido “A”.


En el segundo experimento que era el crítico, los investigadores ponían comida en una cubeta mientras ambos monos miraban. Luego tapaban la puerta de “A” para que ese mono no mirara, y entonces ponían comida en una segunda cubeta mientras “B” miraba que como la ponían, además de mirar la puerta de “A” tapada. Ahora, los resultados aqui son los interesantes: Si “B” escogía antes de “A”, entonces “B” escogía el mismo número de veces cualquiera de las dos cubetas. Pero si “A” escogía la comida primero (mientras “B” tenia su propia puerta tapada para que no viera de que cubeta escogía “A”) entonces “B” tendía a escoger la cubeta en la cual se había puesto la comida cuando “A” tenia tapada su puerta. Como mencioné arriba, los investigadores concluyeron que “B” infería que como “A” solo había visto que se ponía comida en la primera cubeta, entonces “B” seguramente escogería esa cubeta en la que “A” no había visto que se pusiera comida. Eso implicaría que “B” pensaba sobre las intenciones de “A” y basado en ese pensamiento, “B” guiaba su conducta hacia la cubeta donde solo “B” había visto que se ponía comida.

Descubriendo si los chimpancés hacen inferencias sobre lo que piensan otros chimpancés.

Ahora, en su publicación mas reciente los investigadores hacen una nueva variación. Cuando se pone un cacahuate debajo de una tablita en una mesa, pues la tablita queda inclinada por la presencia del cacahuate. En cambio si no hay cacahuate, pues la tabla esta plana sobre la mesa. Los investigadores ya habían encontrado que los monos aprenden que si la tabla esta inclinada, pueden encontrar un cacahuate ahí, pero si esta plana, pues no hay nada. En su nuevo estudio, los investigadores usan esta estrategia para analizar si los monos suponen que los otros monos también aprende que si la tablita está inclinada, posiblemente haya comida debajo. Para este experimento los investigadores volvieron a poner a los chimpancés uno enfrente del otro, mientras que entre ambas jaulas dejaron el espacio para poner las tablitas. Entonces en este experimento el mono “B” miraba mientras se ponía comida debajo de una tablita que quedaba inclinada. Además también miraba mientras se ponía comida debajo de otra tablita, pero que tenía un agujerito en el que cabía la comida, pero que hacia que la tabla quedara plana sobre la mesa. Mientras tanto, el mono “A” que estaba enfrente, tenía todo el tiempo su puerta tapada para que no viera el proceso de colocar las recomienzas. Después de esto, se le tapaba la vista al mono “B” y se le dejaba escoger primero al mono “A”.

¿Que encontraron?

Los investigadores razonaron que la respuesta de “B” sería guiada por lo que “B” pensaba que serían las acciones de “A”. Si “B” no pensaba en lo que haría “A”, entonces escogería indistintamente la tablita inclinada o la plana. Pero si “B” pensaba que “A” sabía que debajo de las tablitas inclinadas suele haber comida, entonces “B” intentaría ir por la comida escondida en el agujero de la tablita plana. Pues lo que los investigadores encontraron es que cuando “B” escogía después de “A”, en efecto, “B” bajaba su número de respuestas hacia la tabla inclinada y se iba a escoger la tabla plana, donde solo “B” sabía que había comida. Hay que recordar que “B” nunca veía que tabla había escogido “A”.


Los autores discuten al final que si definimos “pensar” como el ir mas haya de la información dada por la mera percepción para hacer inferencias, entonces sus experimentos sugieren que los chimpancés también lo pueden hacer. Sería interesante pensar sobre cuantas veces y en que situaciones nosotros hacemos este tipo de inferencias, que, de un modo muy básico, los chimpancés también pueden hacer.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Monkey see Monkey do (Lo que hace la mano hace la tras)

El otro dia platicando con unos amigos me comentaron acerca de un pájaro que repite los cantos de otras aves para impresionar a su posible pareja. Ese pájaro era tan bueno, que hasta repetía los sonidos que hacían las cámaras fotográficas que había alguna vez escuchado. Después pensé que en la naturaleza hay mas ejemplos en los que se imitan diferentes conductas. Pues este tema me sirve para introducir la participación de Horacio David Heras Sandoval en NeuroCog que les presento a continuación.


Monkey see Monkey do (Lo que hace la mano hace la tras)

Una habilidad peculiar entre los primates, en especial los seres humanos, es la de imitar a sus semejantes, y en algunos casos a sus no semejantes. Esto lo podemos observar mucho en niños en etapas preescolares (e.g. imitando el ladrido del perro, la cara del padre o la madre, los ojitos o trompitas de los abuelos, posteriormente las palabras y más despliegues conductuales, propios del grupo social al que pertenecen). La imitación es algo recurrente en nuestra especie, hasta los pasatiempos incluyen la demostración de esta habilidad para asombrar y divertir a los demás. También imitar se convierte en una forma de aprender tareas y adquirir nuevo conocimiento. Pero qué regiones del cerebro o que sustrato neural está detrás de esta estrategia conductual?
 
 


Neuronas espejo

La pregunta hecha arriba fue respondida en parte en los 1990’s al encontrarse un grupo de neuronas con función específica llamadas espejo o especulares, en la corteza prefrontal y área parietal, a través de registros de actividad eléctrica, en el cerebro de los macacos. El nombre de neuronas espejo se debe a que disparan tanto cuando se ejerce una acción sobre un objeto, como si se observa la acción sobre el mismo objeto.
 
 

¿Y en humanos existen?

Pues aunque no se puede demostrar la existencia de las neuronas espejo directamente, como en los macacos, se puede considerar su presencia en ciertas áreas, que se activan en respuesta a efectos que podrían resultar de actividad de neuronas espejo. Por ejemplo, la corteza Parietal (CP) se cree que incluye neuronas espejo, debido a que es un área que se ha expandido recientemente en la evolución, y se sugiere que puede ser importante en funciones cognitivas con importancia social, como la imitación. La CP además integra impulsos visuales, motores y somatosensoriales involucradas en movimiento de objetos, además las lesiones en la corteza parietal dañan la capacidad para imitar. El área de Broca (AC), aunque ha tenido resultados contrastantes, también puede sustentar este tipo de neuronas, ya que esta área tiene mayor actividad en algunas tareas de imitación, en comparación con tareas de no imitación, como se ha demostrado por estimulación transmagnética (TMS) e imagenología funcional por resonancia magnética (fMRI). El surco temporal superior (STS) posterior (STSp) es un punto de convergencia de estimulo proveniente del área de procesamiento de movimiento de la corteza visual y la vía de caracterización de contenido de la rama ventral, también tiene una gran conexión con la corteza orbitofrontal y la amígdala; además en los macacos hay células en el STS que responden a la vista de dirección de la vista, cara y movimiento ocular. En suma se cree que las neuronas espejo se localizan en la corteza premotora ventral y la corteza parietal inferior (en el surco intraparietal, IPS), y reciben impulsos visuales de la corteza posterior, a través del STS y la unión temporoparietal formando así el “sistema de neuronas espejo”.
 
 


Toda una especulación acerca de las especulares.

De manera importante Victor Gallese ha recolectado suficientes datos acerca del funcionamiento de estas neuronas y las regiones implicadas, tanto en macacos y humanos, con la “capacidad de leer la mente” (pero no esa que están pensando, no) en el marco de la teoría de la mente (ToM, en inglés), propuesta por Premack y Woodruff en 1978, según la cual los seres humanos (y probablemente primates, en su propio contexto) tenemos la capacidad de comprender los estados mentales de los otros, como creencias, deseos e intenciones, y apreciar que tanto difieren de los nuestros. Tres regiones cerebrales estarían implicadas de manera importante en la ToM: la corteza prefrontal medial, el STSp y el polo temporal. Además, otras estructuras relacionadas con la empatía (importante en la ToM) serían la ínsula y la corteza del cíngulo anterior.

Un aspecto interesante de la ToM, es el valor evolutivo que tendría, pues esto supondría un comportamiento conservado a través de las diferentes ramas filogenéticas de vertebrados (principalmente mamíferos) que permitiría a los organismos predecir un estado mental/conductual/cognitivo de otros organismos, que a su vez permitiría obtener más pistas del mundo y actuar en consecuencia. Sin embargo a pesar de los diferentes estudios en diferentes organismos, desde cuervos a primates no-humanos, ha sido difícil esclarecer si en especies diferentes de la humana hay ToM.
 
 
 
Una explicación para el Autismo

La existencia de ToM en humanos es clara y diferentes pruebas de ToM, como la prueba de Sally y Ann, o la de los cuatro dulces (que se basan en la falsa creencia de la realidad) han demostrado que la ToM se encuentra desarrollada en los seres humanos a partir de los 5 años y podría decirse que antes de la edad de 5 años (en experimentos modificados para infantes, no-verbales). Sin embargo en personas con lesiones cerebrales o que presentan Autismo, esta habilidad se ve afectada.

En lo que refiere al autismo, una hipótesis que trata de explicar la psicopatología del autismo, no sin tomar en cuenta las implicaciones de sus postulados, es precisamente la “hipótesis de las neuronas espejo en el autismo”. Algunos puntos que ayudan a postular esta hipótesis son: 1) La ToM se puede desarrollar en base a una función intacta de “comparación de lo propio y lo no-propio”. Entendiendo las intenciones de los otros, en el contexto de la memoria, permite la retro-dicción de memorias y pensamientos asociados. 2) Las neuronas espejo pueden funcionar en la comparación de lo propio y lo no-propio para la codificación de la acción. También pueden codificar la relación entre la meta y un objeto, permitiendo la formación de representaciones intencionales. 3) la disfunción en la neuronas espejo puede explicar tanto la ecolalia (hiperactividad), así como fallas en generar imitación en progreso, necesaria para desarrollar ToM.

Además Rogers y Pennington, ya en 1985, sugerían que en el autismo había una alteración biológica que restringía la capacidad de los niños a formar y coordinar representaciones sociales de sí mismos, y de otros, a niveles de complejidad incrementada, a través de procesos de representaciones de forma cruzada y a morfas, lo que les impide hacer imitaciones y afecta sus habilidades sociales comunicativas y afectivas.

Alguna de la evidencia que favorece la hipótesis de las neuronas espejo en psicopatología del autismo son los estudios de Nishitani, Avikainen y Hari de personas con síndrome de Asperger (SA, una variante del autismo) en donde se evaluaba la capacidad para imitar gestos por electromiografía y fMRI, donde las personas con SA tenían dificultadas para imitar los gestos y una actividad menor en el área de Broca. Además la reducción en la actividad del área de Broca se relaciona con la severidad del autismo. Igualmente se vio que el registro de la estimulación transmagnética de la corteza premotora estaba comprometido en niños con autismo, al mirar una acción blanco, y que esto dependía de la dirección cómo se les presentaba la acción. Otras regiones con una actividad disminuida en el autismo son el lóbulo temporal, la amígdala y el STSp. Todas estas regiones comprenden el sistema de neuronas espejo y a su vez sustentan la existencia de la ToM.

Como vemos hay suficiente evidencia que favorece la existencia de las neuronas espejo en el cerebro humano, su papel en la comprensión de las acciones de otros y sus disfunción en patologías como el autismo, sin embargo la necesidad por un método más preciso para su identificación y evaluación de su función en el cerebro humano es muy importante. La gran cantidad de estudios acerca de estas neuronas son un ejemplo de cómo neuronas con una función tan específica pueden tener un papel importantísimo en funciones tan complejas como procesos de integración de conocimiento social, perceptual, informativo y emocional.

Referencias

Phil. Trans. R. Soc. B (2007) 362, 659–669
Nature reviews, neuroscience, volume 3, june 2002, 463-471
Annu Rev Psychol. 2009;60:87-113.
Autism Res. 2008 Apr;1(2):73-90.

lunes, 25 de octubre de 2010

De cómo nuestros cuates nos iluminan el día ( o por lo menos el día del estudio funcional!).

Siempre es padre cuando andas todo atareado, cansado, enfadado, o cualquiera de esos ados y te encuentras con que tu pareja, tus familiares o tus meros cuates te buscan para sacarte del agujero con cualquier excusa.




¿Esto se puede investigar?

Esa sensación de cuando ves a estas personas allegadas a ti es posiblemente el producto de una serie de complicadísimos procesamientos de información social que ocurren en el cerebro. Bueno pues un grupo de investigadores liderados por Randy Buckner y que incluyen a Fenna M. Krienen y a Pei-Chi Tu (que que bueno que no trabaja por estos lares, porque su nombre se les pondría de mero pechito a varios de los estudiantes que yo conozco….) se dieron a la tarea de investigar si existía una diferencia entre el procesamiento que hace el cerebro entre personas allegadas a nosotros versus personas desconocidas. El estudio lo publicaron en el Journal de Neuroscience en Octubre de este año.

La respuesta parecería muy simple si no fuera porque se podría pensar que tal vez nuestro cerebro respondiera a nuestros cuates porque los sentimos afines a nosotros. Sin embargo estos investigadores se dieron a la tarea de diseñar biografías de extraños que realmente parecieran afines a nosotros, y así poder comparar las activaciones cerebrales entre amigos afines a nosotros, amigos que aunque fueran nuestros cuates no fueran afines (por ejemplo un panista con un amigo priista o perredista), o extraños afines o extraños no afines.


¿Que hicieron?

Pues el estudio si está bien complicado, porque el diseño incluye muchas variables y comparaciones. Por ejemplo, investigaban desde comparaciones en juicios entre los voluntarios y personajes como George W. Bush, hasta comparciones entre tú y tus verdaderos cuadernos. Pero bueno, los hallazgos en resumen parecen sugerir que nuestro cerebro ( o por lo menos las regiones de la línea medial de la corteza prefrontal) responde con mayor actividad cuando procesamos información de nuestra gente cercana a cuando procesamos información de extraños, por más afines que estos sean a nosotros. Esto podría sugerir que este tipo de procesamientos facilitarían la evaluación de que tan relevante, o que tan significativo a nuestra persona es un individuo en nuestro contexto social, lo cual nos podría ayudar a implementar conductas adecuadas con propios y ajenos.

Àreas de activación cerebral durante la comparación entre los juicios sobre uno mismo o sobre algún personaje conocido. Los círculos denotan las áreas frontales de la línea media que se describen en el estudio.

lunes, 18 de octubre de 2010

¿Y si hubieran sido mujeres?

Hace un par de años se publicó un estudio donde se evaluaba si las mujeres y los hombres respondían de forma diferente a ambientes con densidades poblacionales muy altas. Es decir si el vivir muy amontonados daba lugar a respuestas diferentes entre los hombres y las mujeres. La Dra Wendy Regoeczy de la Universidad del Estado de Cleveland reportó que en efecto, al parecer en general las mujeres tienden más a deprimirse, mientras que los hombres tienden más a retraerse, y según esta autora, no hay evidencias de que los hombres se vuelvan más agresivos, aunque si describe que existen algunos individuos que se vuelven más agresivos y retraídos (Journal of Health and Social Behavior, 2008).

Bueno, pues en realidad este estudio se enfocaba al efecto de vivir en ciudades con densidad poblacional muy alta, y no necesariamente a situaciones como a la que se enfrentaron los ahora famosos mineros de Chile, donde sí que había una densidad alta, pero más bien por estar atrapados en un espacio muy reducido dentro de una mina.

Diferencias de genero.

Pero, ¿qué hubiera pasado si los mineros hubieran sido mujeres en lugar de hombres?, bueno, difícil de imaginar!, pero lo que se ha observado es que las mujeres responden diferente a los hombres en situaciones de estrés. En un estudio publicado en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience, J.J. Wang y sus colaboradores, de la University of Pennsylvania School of Medicine, encontraron que una simple tarea que implicaba contar números para atrás producía respuestas de estrés que eran diferentes en hombres y mujeres. Mientras que en los hombres se favorecían respuestas típicas de “pelea o escape” en las mujeres se producían respuestas más sociales que tienden a inducir la cohesión del grupo. ¿Por qué sugieren esto? Pues porque en los hombres encontraron una mayor correlación de la liberación de cortisol (que es una medida de estrés) con la activación de la corteza prefrontal obtenida con resonancia magnética funcional, mientras que en las mujeres la activación se evidenció más bien el sistema límbico, el cual está más asociado con las emociones. Esta diferencia entre hombres y mujeres ha sido encontrada en diferentes estudios, por ejemplo, Shelley E. Taylor de la Universidad de California, reportó en Psychological Review, en el 2000, que bajo situaciones de estrés las mujeres liberan oxitocina, lo cual fomenta las conductas relacionadas al cuidado de los niños, y la disposición a estrechar lazos amistosos con otras mujeres, conductas que tienden a su vez a reducir el estrés.

Áreas de activación cerebral en hombres y mujeres bajo condiciones de estrés

Y hablando de emociones, la emoción inicial del público que quedó cautivo con esta historia de los mineros fue de alegría, sin embargo, seguramente una vez que se enfríe dicha emoción saldrán otros aspectos que pudieran ser dignos de estudiarse bajo la lupa de las ciencias sociales y que permitan entender la dinámica que ocurrió no solo entre estos mineros atrapados durante tantos días, sino la de sus amigos y familiares, y la de millones de gentes que siguieron el suceso por televisión.


lunes, 11 de octubre de 2010

El beneficio social, o de cómo estimular la dopamina sin caer en los excesos personales.

Bueno, pues como lo prometido es deuda en esta ocasión vamos a revisar un artículo de James K. Rilling, David A Gutman, Thorsten R. Zeh, Giuseppe Pagnoni, Gregory S. Berns y Clinton D. Kilts, de la Universidad de Emory, en donde reportan sus estudios sobre las bases neuronales de la cooperación social, y que fue publicado en el año 2002 en la revista Neuron.


En este estudio los autores utilizan una tarea que ha sido ampliamente usada para estudiar la cooperación social. Es una tarea que se llama “The iterated Prioner´s dilema game” o que en español sería algo así como “El juego iterado del dilema del prisionero”. Este problema consiste en lo siguiente: Supongamos que te encuentras detenido, junto con un colega tuyo, bajo la sospecha de haber cometido un crimen. Cada uno está en una sala de interrogación respondiendo a las preguntas de los detectives. Entonces uno de los policías encargado del caso te invita a que impliques a tu socio como el que cometió el crimen. Lo que pase con ustedes dos dependerá de lo que cada uno de ustedes responda a la policía. Si tu socio te traiciona implicándote a ti mientras que tu permaneces callado, entonces tu recibirás una condena muy grande, mientras que él saldrá libre, y viceversa, si tu lo implicas, entonces tu saldrás libre y el recibirá una larga condena. Ahora que, si ambos deciden cooperar entre ustedes y no se implican el uno al otro, entonces ambos recibirán una condena leve. Pero si ambos declaran en contra del otro, entonces recibirán una condena mayor a la de cuando guardaron silencio, pero menor a la que recibiría uno solo cuando el otro salió libre, como en la tabla que muestro a continuación (sacada de: http://www.iterated-prisoners-dilemma.net/).



Esquema de las puntuaciones obtenidas en el problema del dilema del prisionero.

Bueno, pues Rilling y sus colegas aplicaron esta tarea a 36 mujeres mientras obtenían imágenes funcionales mediante la técnica de resonancia magnética funcional. Una vez que obtuvieron las imágenes las analizaron y encontraron que la cooperación mutua estaba asociada a la activación consistente de áreas del cerebro que han sido asociadas al procesamiento de recompensas, como son el núcleo acumbens, el núcleo caudado, las cortezas ventromedial, orbitofrontal y la corteza del cíngulo anterior. Este hallazgo les llevó proponer a estos autores que la activación de esta red de áreas neuronales asociadas a la recompensa, refuerza positivamente el altruismo, dando lugar a una motivación para que los sujetos se resistan a la tentación egoísta de aceptar la oferta del oficial de policía de traicionar a su socio al no corresponder a la actitud de mejor mantener el silencio.


Esquema de las activaciones en dos áreas relacionadas a la cooperación social (núcleo acumbens y estriado anteroventral).

Aunque no me quiero meter en camisa de once varas, tengo que decir que el estudio sugiere que cuando realizas una acción de cooperación social en la que todos salen beneficiados (y no solamente tú) se deja venir el dopaminazo, produciendo un efecto reforzador que finalmente da lugar a un incremento de conductas a favor de la sociedad. Que tal, eh, y yo que pensaba que este circuito de reforzamiento solo servía para favoreces mis más bajas pasiones, como cuando me animo a ir a mi restaurante favorito a comer el bife de lomo que, por desgracia, sale en un ojo de la cara!.


Aquí no me aguante las ganas de poner una foto de la escena de la pelicula “The Matrix”, donde Cypher prefiere su dopaminazo virtual obtenido por comerse un jugoso bistek, a la recompenza social de no traicionar a Morpheus.

lunes, 4 de octubre de 2010

La empatía y el huracán.

En la entrega de la semana anterior hablé sobre el altruismo con la finalidad de intentar explicar el porqué había gente que iba libremente a ayudar a las comunidades afectadas por el huracán. Uno de los comentarios que recibí fue que estaba olvidando monumentalmente otro aspecto que podía ayudarnos a entender dicha generosidad, y que consistía en la empatía. En realidad no me costó nada de trabajo aceptar que la empatía con nuestros compatriotas afectados pudiera ser un factor que nos conminaba a ayudarlos. Pero, ¿Qué es la empatía? Uno podría decir basicamente que la empatía es ponerse en los zapatos de otros. De acuerdo a Frans de Waal, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Emory, (Putting the Altruism Back into Altruism: The Evolution of Empathy, Annual Review of Psychology, 2008) la empatía es: la capacidad de a) compartir y ser afectado por el estado emocional de otro, b) evaluar las razones del estado del otro, y c) identificarse con el otro, adoptando su perspectiva.



¿Como funciona la empatía?

De acuerdo a de Waal la empatía tiene dos lados, uno es el cognoscitivo, por medio del cual uno adopta los puntos de vista del otro al imaginarse uno mismo en el lugar de la otra persona, y recordando nuestras propias experiencias para darle significado a las del otro. Y el otro lado es la conexión emocional, la cual explicaría como se desarrolla la empatía, como cuando un bebé es afectado por el humor de la gente que está a su alrededor, o como algunos animales que se transmiten estados emocionales unos a otros y son capaces de responder adecuadamente a los mismos. Es por esto que no es suficiente que uno pueda ver la perspectiva del otro, sino que además tiene que haber una conexión emocional, de lo contrario no se puede llamar empatía.



Un ejemplo bien interesante de de Waal es el fenómeno de la conducta de consolación, la cual se define como el proveer contactos corporales de apoyo a otros individuos en desgracia. Supongo que la mayoría hemos visto como algún tercero llega con un individuo que recién acaba de perder, y lo consuela dándole palmadas en la espalda y los hombros. Pues de Waal ha observado esta conducta en chimpancés, pero no en monos, sugiriendo los chimpancés pudieran ser capaces de captar la perspectiva de sus congéneres, mostrando rasgos importantes de empatía.


En la foto se puede ver a un chimpancé juvenil consolando a otro chimpancé que recien había sido derrotado en un alteracado con otro de sus pares. Foto de Frans de Waal.

Bueno, pues una vez aclarado este importante aspecto, ahora si prometo en la próxima entrega escribir sobre las bases neuronales de estos procesos tan importantes que nuestro cerebro lleva al cabo.